“GOYA ATENDIDO POR ARRIETA”. FRANCISCO DE GOYA

PRESENTACIÓN

FRANCISCO DE GOYA. AUTORRETRATO Y AUTOINMUNIDAD: UN DIÁLOGO INESPERADO”

“El sueño de la razón produce monstruos” - Francisco de Goya, 1799 (de la serie Caprichos). La razón DORMIDA genera monstruos.

El doctor Andrés Carranza, ya habitual en esta “Tribuna…”, vuelve a ofrecernos un interesante análisis de una obra de arte. En esta ocasión, el cuadro “Goya atendido por Arrieta”, en el que Francisco de Goya se autorretrata de forma magistral y dramática en 1820. Carranza examina y desmenuza la obra con la profundidad y perspicacia que lo caracterizan, desde una triple perspectiva: las características artísticoformales del cuadro, sus densos mensajes psicológicos y (especialmente atractivo para nosotros, médicos volcados en la patología autoinmune) un minucioso análisis patográfico del protagonista.

Deteniéndonos en este último aspecto, el cuadro de Goya enfermo constituye un documento excepcional para explorar la intersección entre arte y medicina. En este autorretrato tardío, el pintor parece detener el tiempo para mirarse desde dentro, en un momento de vulnerabilidad física y emocional. La hipótesis de que, en aquella etapa de su vida, pudiera padecer un trastorno autoinmune como el síndrome de Susac (la más verosímil entre otras posibilidades diagnósticas, propuesta por primera vez por la otorrinolaringóloga estadounidense Ronna Hertzano, de la Universidad de Maryland, en 2017) aporta una sugerente dimensión interpretativa a la obra, permitiendo analizar signos, contexto y biografía desde una mirada interdisciplinar.

En efecto, el conjunto de manifestaciones del síndrome (la tríada de hipoacusia neurosensorial súbita, alteraciones visuales por isquemia retiniana y encefalopatía con delirio, alucinaciones y confusión) podría explicar el “modo de pintar” de Goya durante una fase tardía de su vida. Su expresión más conocida, las pinturas negras, surge en un periodo, entre 1819 y 1823, en el que el artista, recluido y aislado en la Quinta del Sordo, reflejaba no lo que veía, sino lo que sentía: un mundo interior delirante, desorganizado y amargo, fruto de su obligada desconexión social.

“Dos viejas comiendo” Francisco de Goya (Pinturas Negras, 1819-1823). Los monstruos ya están dentro…incluso DESPIERTOS.

Pero no hay mal que cien años dure, y el síndrome de Susac no es una excepción. Superado aquel tétrico periodo, verdadero “catalizador emocional”, el resurgimiento del pintor (aunque ya irremediablemente sordo) lo condujo a una nueva etapa de libertad e innovación, tan genial como todas las suyas, esta vez independiente de los encargos cortesanos previos. Una etapa que lo convirtió en un claro precursor del expresionismo.

Tras esta introducción-presentación, corresponde ya al Dr. Carranza ofrecernos su análisis, tan preciso como inspirador, que ilumina expertamente esta obra desde sus múltiples ángulos.

Julio Sánchez Román
Secretario de AADEA

ARTÍCULO