PRESENTACIÓN
CUANDO BASTABA UN NOMBRE (UN MENSAJE SIN DIRECCIÓN)
Se cuenta que, allá por el año de gracia de 1760, Carlos Linneo (Carl von Linné), el eminente científico sueco —naturalista, biólogo, geólogo, botánico y médico— mundialmente conocido, envió una carta al joven gaditano José Celestino Mutis, que aún no contaba con 30 años. En ella (según se refiere) lo reconocía, además de médico ilustre, como un naturalista competente, animándolo, en su inminente viaje a América, a estudiar, describir y clasificar la riqueza incomparable de la flora americana (“Allá encontrará más cosas nuevas que las que yo he visto en toda mi vida…”, dizque le decía), considerándolo ya dentro de la gran red científica de la Ilustración europea.
Lo curioso, más que el contenido de la carta, era la dirección que figuraba en el sobre: “Josephus Celestinus Mutis, medicus, Hispania”… y nada más. Otrosí, algunas fuentes arguyen que el destino indicado en el sobre (“…in America Meridionali Regno Novo Granatensis”) habría sido su estancia definitiva en América: fuera uno u otro su destino, ¡la carta llegó cumplidamente a su destinatario! Claro que eran otros tiempos, y esa eficiencia contrasta con las críticas recientes recibidas por nuestro servicio de Correos. Como explicación del milagro epistolar, también hay que considerar que la inmensa fama de Mutis superaba en su tiempo, como nos narra a continuación el Profesor Joaquín Herrera Carranza, la de los más conspicuos representantes de las revistas del corazón, lo que bastó para que su nombre fuera suficiente.
No es la primera vez que los apellidos Herrera y Carranza (juntos o separados) aparecen en esta Tribuna. Nuestro invitado de hoy es Farmacéutico Especialista en Bioquímica Clínica y en Análisis y Control de Medicamentos y Drogas. Licenciado y Doctor en Farmacia por la Universidad de Granada, Doctor en Farmacología y Atención Farmacéutica por la Universidad de Sevilla, Profesor Titular de Farmacia (con 20 Tesis Doctorales dirigidas) y del Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla. Académico Correspondiente de la Academia Iberoamericana de Farmacia y de la Academia de Farmacia Santa María de España de la Región de Murcia. La actividad científica, literaria e intelectual del Profesor Herrera —la relación del número de instituciones a las que pertenece, de sus conferencias, publicaciones, premios y distinciones recibidos— es sencillamente abrumadora, por lo que me detendré aquí para darle paso a su interesante semblanza sobre la figura impresionante de Celestino Mutis.
Julio Sánchez Román
Secretario de AADEA
ARTÍCULO
José Celestino Bruno Mutis y Bossio (nombre completo) nació en la ciudad de Cádiz, 6 de abril de 1732, en el seno de una familia acomodada, desconociéndose datos relevantes de la infancia y adolescencia, aunque sí está documentado su temprano ingreso en el Real Colegio de Cirugía de Cádiz (centro muy prestigiado de la época), en donde recibió los primeros conocimientos de las ciencias básicas (química, física, botánica) y las materias propias de anatomía general y práctica, cirugía y enseñanza clínica, con una estancia en el Hospital de la Marina de Cádiz.
Posteriormente a estos estudios, ingresó en la Universidad de Sevilla con el fin de completar su formación médica y obtener el correspondiente título oficial de medicina, permaneciendo en la ciudad entre los años 1752 y 1755. En efecto, en 1752 obtuvo el título de Bachiller en Artes y Filosofía y en 1755 el ansiado título de Bachiller en Medicina. En los archivos de la Universidad de Sevilla se encuentra depositado el “Expediente de Pruebas de Legitimidad y Limpieza de Sangre de Joseph Celestino Mutis, para la obtención del grado de Bachiller en Medicina en la Universidad de Sevilla”.

Tras un periodo breve en su Cádiz natal, ya como graduado en Medicina, Mutis se trasladó a Madrid siendo elegido, a petición de Pedro de Virgili (fue director del Real Colegio de Cirugía de Cádiz), suplente de la cátedra de anatomía del Hospital General de Madrid. Es en esta etapa, cuando, Mutis, se dedicó también al estudio de matemáticas, astronomía, zoología, mineralogía y, especialmente, la botánica en el Jardín Botánico de Madrid, familiarizándose con los primeros planteamientos taxonómicos de Linneo, cuestión que le acompañaría toda su trayectoria científica en el Virreinato de Nueva Granada, inicialmente en la ciudad de Santafé de Bogotá.
Tras rechazar algunas ofertas, entre ellas la posibilidad de trasladarse a París, para ampliación de estudios, aceptó el encargo de acompañar, como médico personal, al recién nombrado virrey de Nueva Granada, Pedro Massía de la Cerda, marqués de la Vega de Armijo, con destino a la ciudad de Santafé. José Celestino Mutis partió del puerto de Cádiz el 7 de septiembre de 1760 en el navío Castilla, desembarcando el 30 de octubre del mismo año en Cartagena de Indias. Nunca volvió a España. En todos sus trayectos, tanto por tierra, como por mar, anotaba habitualmente sus impresiones en un Diario de Observaciones, con frecuente inclusión de casuística médica.
No es tarea fácil sintetizar en un espacio escrito limitado la ingente obra de Mutis en su destino definitivo de la Nueva Granada, veamos:
- Al poco tiempo de su llegada, José Joaquín León y Herrera, rector del Colegio Mayor del Rosario, institución fundada en 1653 por el dominico fray Cristóbal de Torres y Motones, a instancia de Felipe IV, le ofreció regentar la cátedra de medicina, si bien, Mutis, consideró más oportuno comenzar por la base asumiendo la enseñanza de las matemáticas, la física y la historia natural (botánica y zoología) y, de tal proceder, tuvo un primer desencuentro al dar a conocer el prototipo astronómico copernicano (heliocentrismo) y la nueva (revolucionaria) física, inspirada en la propuesta fundamentada de Isaac Newton, modelos que no fueron bien entendidos por las autoridades clásicas académicas y eclesiásticas. Una acertada defensa ante la Santa Inquisición y el asunto no pasó a mayores, con un triunfo de la evolución científica.
- Sin duda, la gran obra de Celestino Mutis fue la organización y dirección de la conocida como Expedición Botánica al Virreinato de Nueva Granada, que le fue concedida por el rey a los veinte años de su llegada a la nueva tierra de promisión, aunque es bien conocido que nuestro personaje inició con prontitud la solicitud su idea: entre los años 1763 y 1764, Mutis, escribió al rey Carlos III diversas cartas, bien documentadas, sobre la necesidad de una exploración amplia, con el fin de estudiar los recursos naturales (flora, fauna, minerales) de la zona americana en beneficio del conocimiento y ganancias económicas, comercio y riqueza para la metrópoli (maderas, colorantes, tintes, ceras, gomas, resinas, en definitiva materias primas). Y muy delicadamente el provecho que supondría la posesión y distribución de la quina, de valor excepcional farmacológico. Estas cartas históricamente se denominan representaciones. Celestino Mutis estuvo al frente de la Expedición Científica hasta su muerte, acaecida en Santafé de Bogotá el 11 de septiembre de 1808. Su legado científico fue ingente y continúa estudiándose.

- El arcano de la quina es la obra escrita científica más relevante de Celestino Mutis: “Discurso que contiene la parte médica de las cuatro especies de Quina oficinales, sus virtudes eminentes y su legítima preparación”, tal como reza el subtítulo de la misma. En realidad, se trata de una publicación póstuma por iniciativa del doctor Manuel Hernández de Gregorio, Boticario en la Corte de Su Majestad, editada en Madrid, 1828. No obstante, en vida, Celestino Mutis publicó, por entregas programadas, el texto en la gaceta Papel Periódico de Santafé de Bogotá, fechada la primera aparición el 10 de mayo de 1793, con el titular: EL ARCANO DE LA QUINA, revelado a beneficio de la Humanidad. Declara: “..., y como médico separar las especies (de quina) medicinales de las otras menos virtuosas, aunque legítimas del género”.
- En su dilatada dedicación investigadora a la Botánica, Mutis, mantuvo una fructífera relación científica con Carlos Linneo y con Alexander von Humboldt, ambos personajes centrales del conocimiento de la historia natural ilustrada. Con el primero de los citados mantuvo frecuentes intercambios epistolares, además de enviarle varias colecciones de plantas exóticas muy apreciadas. Por su parte, Linneo bautizó con su nombre una especie botánica desconocida, que le sorprendió: Mutisia clematis. Así se lo comunica en una carta, fechada el 20 de mayo de 1774: “La llamaré Mutisia. Jamás he visto una planta más rara, su yerba es de clemátide, su flor de singenesia. ¿Quién había oído hablar de una flor compuesta con tallo trepador, zarcilloso, pinado, en este orden natural?” En 1784, a propuesta de Carlos Linneo, fue admitido miembro de la Real Academia Sueca de Ciencias.
Humboldt desvió su periplo científico por la América hispánica (1799-1804) hacia Santafé de Bogotá para reunirse con él, dada la fama que había alcanzado, e intercambiar ideas, conocimientos y proyectos. He aquí un extracto de una carta que Alexander envío a su hermano Wilhelm, fechada el 21 de septiembre de 1801, confesando su vivo deseo de encontrase con el médico gaditano: “El vivo deseo de conocer al gran botánico, don José Celestino Mtis, que fue amigo de Linneo y vive hoy día en Santa Fe de Bogotá; y de comparar nuestros herbarios con los suyos, y la curiosidad de ascender la inmensa Cordillera de los Andes,...”.
- Mostró siempre interés por la higiene y salud pública: “Mi principal ocupación ha sido en treinta años el ejercicio de la Medicina”, a pesar de ser universalmente conocido por su dedicación a la investigación de las ciencias naturales, considerablemente la botánica. Mutis fue un formidable promotor de la inoculación (vacunación) como defensa preventiva. Fue testigo de varias epidemias de viruela en la demarcación de Santafé y otras zonas colombianas, que le motivaron a intervenir y a sensibilizar a la población, tres muestras de sus escritos son ilustrativas (resumen):
1)“Las ventajas de inocular las viruelas benignas y maduras es el camino más seguro, por donde la reciba el cuerpo y en la elección del tiempo y personas”; 2) “Si estuvieran universalmente bien conocidas estas ventajas, no expondrían los padres a sus hijos, dilatándoles una enfermedad que tarde o temprano han de padecer,...”; y 3) “Acelerar artificialmente el paso inevitable de las viruelas, desde los tres hasta los seis meses en los niños, sería dar con el secreto de aumentar la población y de ahorrar lágrimas a las familias”. - Otras actividades de Celestinos Mutis se relacionan con la astronomía, fundando (1803) el Observatorio Astronómico de Bogotá, la traducción de libros científicos, ejemplo Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (Ley de la gravitación universal) de Isaac Newton, la propuesta de un plan de estudio de medicina para el Colegio Mayor del Rosario, consistente en ocho años, cinco teóricos en las aulas y tres cursos prácticos en contacto directo con los enfermos, abarcando la cirugía y la medicina clínica. En lo social se interesó por las normas, usos, costumbres y lenguas de los indígenas nativos, elaborando varios vocabularios, glosarios de términos y bases gramaticales. Como buen ilustrado fundó, y primer director, de la Sociedad Económica de Amigos del País, en Santafé de Bogotá.
Y a modo de colofón, obligado es recordar su condición de eclesiástico: el 19 de diciembre de 1772, José Celestino Mutis, abrazó el sacerdocio.

