CURSO DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL PARA PROFESORES DE MEDICINA (CÓMO HACER UNA DOCENCIA MÁS ATRACTIVA, DINÁMICA Y EFICIENTE)

PRESENTACIÓN

INTELIGENCIA ARTIFICIAL: UNA REVOLUCIÓN EN LA ENSEÑANZA DE LA MEDICINA.

Al placer de desearles un año pleno de logros y satisfacciones, se suma hoy el de presentarles una colaboración que no puedo sino calificar de excepcional.

Permítanme presentarles al Profesor Manuel Eugenio Dorado Ocaña, Profesor Titular de Anatomía y Embriología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla. Su dilatada y reconocida trayectoria profesional incluye, además, el desempeño del cargo de Decano, desde el que coordina la ordenación académica y los planes docentes, con capacidad para impulsar innovaciones de gran alcance. No haré aquí un inventario de sus numerosos e importantes méritos académicos e investigadores; prefiero centrarme en un rasgo esencial de su labor: haber transformado la enseñanza de la Medicina —y muy especialmente la de la Anatomía— mediante la incorporación decidida de la transformación digital y de nuevas herramientas tecnológicas.

He tenido la fortuna de asistir a varias de sus intervenciones en las sesiones científicas de la Real Academia de Medicina de Sevilla, de la que es miembro. Pero hubo una que me impresionó de manera particular: la presentación del vídeo “Curso de Inteligencia Artificial para Profesores de Medicina”. Al finalizar, no tardé ni un instante en solicitarle autorización para compartirlo con ustedes desde esta Tribuna. Y su respuesta fue inmediata: «Puedes disponer de él para lo que te parezca oportuno». ¿Cabría esperar otra contestación en alguien con semejante pasión y entrega por la docencia?

Quisiera subrayar una idea en la que el profesor Dorado insiste con frecuencia: la inteligencia artificial es una herramienta extraordinaria para la enseñanza —de una potencia inimaginable hace apenas unos años—, pero solo eso: una herramienta. Una herramienta que potencia, pero no sustituye, el valor insustituible de la inteligencia natural del profesor.

La ilustración que acompaña estas líneas lo expresa con elocuencia: en la pantalla se despliega un tema ante los alumnos, pero entre ambos se sitúa un profesor “humano”, puntero láser en mano… y con un fonendoscopio al cuello. Todo un símbolo, ¿verdad? No hace falta añadir más.

Muchas gracias, Profesor Dorado, por su sabiduría y por una generosidad no menor.

Julio Sánchez Román
Secretario de AADEA

ARTÍCULO